Capítulo II de Drakonis (Segunda Parte) “El Terrible Precio de la Vanidad”
¡Buenas a todos! Hoy finalmente me he decidido a poner un pequeño fragmento de la continuación de Drakonis. No es muy grande, aunque este capítulo esta saliendo más largo de lo que esperaba en un principio. De todos modos, espero que os abra el apetito para el siguiente
A ver si la semana que viene puedo subir otro pedazito ^^ ¡Gracias a todos! Mucha suerte
-¡Dime tu nombre inmediatamente y retira tu yelmo! –ordenó Courne con el rostro encendido por el enfado y con un brillo peligroso en los ojos.
El soldado asintió y desabrochó la tira que sujetaba su casco y lo deslizó suavemente. Un suave pelo castaño ondeó en el aire mientras se descubría una cara juvenil y atractiva de ojos verdes como la hierba en primavera. El gesto del joven soldado aparentaba serenidad, mas sus ojos rojos y brillantes indicaban que no era una calma real.
-Mi nombre es Eldric, majestad.
Courne habría enmudecido y quizás enrojecido ante el atractivo joven que tenía aproximadamente su edad. Incluso podría haberse dado cuenta de los pequeños detalles que confirmaban que su tranquilidad era realmente fingida. Pero su orgullo podía más que ella, y sin dudar abofeteó con dureza el rostro de Eldric.
El joven, que no esperaba tal reacción calló arrodillado ante la princesa, con el rostro rojo por el fuerte golpe. Todos los que presenciaron la escena abrieron ojos y boca sorprendidos por la terrible reacción de su monarca. Todos excepto Eldric que permaneció impasible con el rostro encendido y la rodilla postrada.
-¡Aprende cual es tu lugar maldito plebeyo! –Gritó al enfurecida Courne. – Eres una vergüenza ¡Como osas contrariar a Lady Gissela!
La enrojecida mano volvió a alzarse para golpear una segunda vez, pero algo la agarró de la muñeca con fuerza e impidió que se moviese.
-¿Que demo…? –la princesa se detuvo por un momento, agarrada por su querida aya, quien la miraba con una dureza sin igual.- ¿Gissela? ¿Qué ocurre?
Los ojos de la anciana brillaron con una fuerza interior que Courne jamás había visto. La institutriz se había enfadado muchas veces con ella, pero jamás la había mirado con semejante dureza. Sus ojos, maternales, tiernos y dulces se habían tornado fríos, ásperos y realmente duros.
-Vuelve inmediatamente a tu habitación… -dijo Gissela con una frialdad que heló la sangre de todos los presentes, excepto del soldado.
Courne no entendía nada. ¡La había defendido! Ese soldado le había hecho algo y ella había salido a darle una lección. ¿Por qué su querida amiga la trataba con tanta dureza? ¿Por qué la miraba y le hablaba en ese tono tan oscuro? No parecía la Gissela de siempre… algo raro ocurría ese día.
-¡Ahora!- Gritó con fuerza la anciana, y todos corrieron a sus puestos, fuera del pasillo donde había tenido lugar la discusión.
Imagen.- Obtenida de: “Manual de Monstruos I de Dungeons and Dragons”

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Realmente fue un rato solaz para el espìritu. No sè dònde te encuentres, pe...